Me formé en diferentes ámbitos y aproveché el confinamiento para leer muchos libros y ponerme al día viendo vídeos, siempre con una libreta cerca para anotar inspiraciones.
Desde ese renacer, como el ave fénix, creé un espacio de yoga infantil, arte y bienestar para guiar a niños, niñas y familias a fortalecer un vínculo más amoroso, consciente y cariñoso, creciendo juntos desde el respeto y el corazón.
El momento perfecto se crea actuando, y me lancé a crear este proyecto para llegar al mayor número de familias posible. No solo enseño desde la teoría, sino también desde lo vivido.